Una opción para emprendedores que tiene en esta época un renovado escenario, favorable, para su consumo en los mercados de cercanía.
El Departamento de Fitopatología de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Sáenz Peña del INTA es un laboratorio especializado dedicado al estudio y diagnóstico de enfermedades vegetales, con un enfoque principal en el cultivo del algodón, principal actividad de la estación.
En el año 1994, Iván Bonancic y Daniel Ojeda, en su labor diaria, recibieron una muestra que tuvieron que aislar y poner a cultivar y a partir de allí comenzaron a ingresar en un proceso que los llevó a generar micelio, y luego a producir las primeras gírgolas demostrando la viabilidad de la producción de hongos en territorio chaqueño. Ese trabajo se extendió por años entregando semillas de sorgo con las cuales se lograba la producción en distintos sustratos. Se hacía con bolsas de paja de trigo y también se hicieron experiencias sobre troncos de madera, lapacho, paraíso y sauce, siendo este último el que mejor resultado entregó.
Experiencia propia
Ya entrados los 2000, con las primeras ediciones de la Revista Nuevo Siglo en formato tabloide, llegamos a la Experimental y tuvimos nuestro primer contacto con ellos y este extraordinario alimento. Pusimos en marcha en Charata nuestras propias experiencias de producción con resultados extraordinarios, con bajo costo de insumos, y con limitaciones técnicas para el control ambiental que hoy están allanadas, incluido la automatización de temperatura, luz y humedad.
También aprovechamos las experiencias de la Cooperativa de Trabajo nacida de colaboración de la ONG italiana «Asociación Trentinos en el Mundo», la cual dictó capacitaciones en la provincia y dio origen a organizaciony generó una centro de producción y envasado de alimentos en conservas en Quitilipi, donde, entre otras cosas, se producía a escala y se envasaba gírgolas en distintas presentaciones, principalmente Pleurotus ostreatus.
Cambio de época
El proceso de producción requería ciertas acciones de limpieza, de acondicionamiento de los lugares donde el proceso avance con temperatura y humedad controlada. Esto parece a simple vista complicado, pero luego de los primeros pasos se volvía sencillo, algo que hoy sería mucho más fácil con la tecnología digital y de automatización que tiene menor costo año a año.
En aquel tiempo, si bien había consumo, estaba más vinculado a las conservas y la venta del producto fresco costaba hacerla, se tenía primero que trabajar en la docencia por lo que enfocarlo como negocio tenía sus complicaciones.
En la actualidad la sociedad tiene una nueva concepción de la alimentación y también un nivel de conocimiento y de acceso a la información tremendamentes superior por lo que, en el ecosistema emprendedor, en la búsqueda del autoempleo, este es un rubro sin explotar, totalmente viable en cuanto a condiciones ambientales de producción y con altas probabilidades de captar un mercado ávido de productos saludables y frescos.
La producción de gírgolas se presenta nuevamente como opción de negocio a baja escala y para los mercados de cercanía, aunque también con reales perspectivas de crecer en escala.

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